viernes, 27 de enero de 2017

Ceres era en la mitología romana diosa de la agricultura (de ahí procede la palabra cereales) En la mitología griega es Deméter y se dice que los romanos la adoptaron unos cuatro siglos antes de Cristo debido a una devastadora hambruna. 
Ceres era personificada y honrada por las mujeres con rituales secretos en las fiestas de Ambarvalia,  (fiesta romana vinculada al campo y su protección) celebradas en mayo con procesiones en las que las romanas vestían el blanco propio de los hombres, quienes eran simples espectadores. 
Su hija Perséfone se convirtió, a su pesar, en diosa del inframundo cuando Hades la secuestró mientras jugaba con otras ninfas y la llevó con él.
 Entonces la vida se paralizó mientras la deprimida Deméter o Ceres (diosa de la tierra) buscaba a su hija perdida,
Finalmente, Zeus no pudo aguantar más la agonía de la tierra y obligó a Hades a devolver a Perséfone enviando a Hermes para rescatarla.
 Antes de liberarla, Hades la engañó para que comiese seis semillas de granada, lo que la obligaba a volver seis meses cada año. 
Cuando Deméter y su hija estaban juntas, la tierra florecía de vegetación. Cuando volvía al inframundo la tierra perdía su verdor, dando lugar  a las estaciones.
Dentro de la realidad,  existe un planeta enano entre las órbitas de Marte y Júpiter  que descubrió el 1 de enero de 1801, desde un observatorio en Palermo (Italia),  Giuseppe Piazzi . 
Piazzi lo bautizó como Ceres Ferdinandea; por Ceres, la diosa  y por el rey Fernando IV de Nápoles y Sicilia. El apellido Ferdinandea se eliminó posteriormente por razones políticas.