Es la flor nacional de España.
Su nombre científico es “Dianthus” y viene de dos palabras griegas “dios” refiriéndose al dios Zeus y “anthos” que significa flor. Por tanto, flor de un dios.
En la tradición cristiana el clavel está asociado a la Virgen María. Cuentan que sus lágrimas al ver a Jesús en la cruz, se convirtieron en claveles al caer al suelo.
También han estado muy ligados a los espías, porque entre sus apretados pétalos se escondían notas informando de lo espiado... y nada más inocente que regalar un clavel para la solapa.
Incluso cuenta una historia que durante la Revolución Francesa el caballero Rougeville visitó a Maria Antonieta en la cárcel y dejó caer en su celda un clavel, entre sus pétalos iba escondido un plan de rescate que fracasó claro está, pues sabido es que no salvó la vida.
Y hasta los hermanos Grimm lo introdujeron en uno de sus famosos cuentos. Aquel en el que un joven mago transforma a su amada en un clavel para poder llevarla consigo en el bolsillo.
Por último ¡quien no ha cantado alguna vez el...
"Clavelitos, clavelitos,
Clavelitos de mi corazón.
Hoy te traigo clavelitos
Colorados igual que un fresón.
Si algún día clavelitos
No lograra poderte traer,
No te creas que ya no te quiero,
Es que no te los pude coger"...
Que tanto han sereneteado las Tunas estudiantiles de las Universidades españolas!.
