jueves, 4 de junio de 2015

La Rosa de Jericó.- Cuando la oí mencionar por primera vez, me engañó el nombre, pensé en una rosa de rosal...y en realidad es una variedad de helecho. Es oriunda de Siria.

Se conoce también con el nombre de «flor de la Resurrección», pues se le atribuye la propiedad de morir y volver después a la vida. Se la considera como una planta bendecida, buena para tener en casa como protección.

Tiene una hermosa leyenda.
Se dice que en aquellos días en que José y María huyeron de Belén con el Niño Jesús, la Sagrada Familia atravesó las llanuras de Jericó.  Cuando la Virgen bajó del asno que montaba, esta florecilla brotó a sus pies.
Después, estando Jesús orando en el desierto, La Rosa de Jericó le perseguía tenazmente arrastrada por los vientos. Se detenía una y otra vez a sus pies y al despertar del alba, la planta se abría con la humedad del rocío y ofrecía al Maestro las gotas de agua posadas sobre sus ramitas que apagaban  la sed a Jesús, Quien la bendijo. Cuando espiró en la Cruz, todas se secaron muriendo al mismo tiempo que El. A los tres días volvieron a la vida junto con Cristo brotando y floreciendo sobre la tierra.

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