domingo, 19 de junio de 2016

UNA LEYENDA PARA UNA BELLA.

Esta preciosa flor también tiene su leyenda. 

"Una hermosa joven llamada Hoan Lan, que vivía en un poblado de China, enamoraba a los jóvenes, despreciándolos después hasta el punto de que quedaban trastornados. Los dioses se enojaron y decidieron castigarla haciendo que fuera ella la que se enamorara perdidamente de un joven llamado Mun Cay, siendo él quien no hiciera aprecio a la joven.

Desesperada pidió a los dioses que el joven Mun Cay la amara, pero no accedieron. Por lo que le pidió lo mismo a una bruja, quien accedió a sus deseos diciendo " si no te ama a ti, nunca amará a otra mujer" transformando a continuación al joven en un árbol de ébano.   

La joven quedó más desesperada aún abrazada al tronco del árbol y por fin un genio se compadeció de ella diciendo:
   "Mujer, fuiste voluble hasta la crueldad e ingrata hasta la maldad, pero tu dolor purificó tu alma. Estás perdonada, voy a transformarte en una flor exquisita y refinada. Quien viere tus pétalos fácilmente adivinará lo que fue tu espíritu: caprichoso y voluble, así como tu constante preocupación por la elegancia. Te concedo un bien; nunca te separarás del que adoras  y vivirás parásita de la savia de tu amado". 

Y mientras hablaba, la túnica rosa de Hoan Lan iba palideciendo y tornándose en un delicadísimo color lila. Los ojos de la joven brillaban como puntos de oro y sus carnes adoptaban tonalidades de nácar. Sus hermosos brazos se enrollaban en el tronco con desgarradora súplica.

De esta prodigiosa manera apareció la primera orquídea en la Tierra".


 Quizás esta vieja leyenda sea el origen por el que algunas personas mantienen la creencia del parasitismo de las orquídeas epífitas, pero  no hay tal. 

Las plantas epífitas se desarrollan en los árboles, pero no viven de ellos. Germinan en los troncos y ramas  alcanzando una posición favorable para recibir los rayos del sol. Se sujetan mediante unas raíces especiales que sólo hacen las veces de soporte. Estos vegetales se alimentan de los aportes aéreos y de la lluvia.

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